Thoroughbreds: Genética y Cruces


Cría de Caballos Purasangres de Carreras

La búsqueda de la estirpe o estirpes ideales es una tarea laboriosa y complicada porque para alcanzar cierto grado de éxito dentro de la planificación del haras se requiere cierto grado de conocimiento y una buena fuente de excelentes ejemplares. La perfección demanda mucha labor, dedicación y esfuerzo, selección, contactos e inversión en buenos padrillos y yegüas.

Lo primero que hay que saber de los reproductores, es que suelen ser más cotizados que los caballos que están simplemente en la cancha o que en su defecto nunca han realizado campaña. Son cosas distintas y que muchas veces se tiende a confundir. Existen los caballos para la cancha, desempeñándose en diferentes actividades deportivas y aquellos que deberán ser destinados a la reproducción.

Muchos eligen caballos en campaña y como todo en la vida se suelen llevar muchas sorpresas. Se busca en la cancha, las cualidades que están faltando en los productos del establecimiento de cría y se hace el esfuerzo por adquirir dichos ejemplares, pero se está en realidad ante una “Caja de Pandora”.

Esto quiere decir que si se busca el factor voluntad, resistencia, velocidad o salto, y simplemente se ve en un caballo en campaña, se compra el mismo con fines reproductivos, no se puede hablar al oído del semental y decirle simplemente que al copular con las yegüas solo le aporte esa o tal cualidad, porque no funciona de esa manera. El semental aportará a nuestra cría (lo cual es un trabajo de selección de años), las cualidades que la madre naturaleza en el momento de la concepción tenga a bien darle. Esto en un lenguaje más técnico significa que de acuerdo al número de cromosomas, el producto concebido tendrá N posibilidades de heredar el factor que estamos procurando, lo cual dependerá de las cualidades positivas y negativas que se encuentran dentro del abanico de información genética del ejemplar. Transmitirá virtudes y defectos, como los defectos muchas veces son mayores que las virtudes, entonces las crías caerán por debajo de la media, produciendo caballos de carrera mediocres y malos.

Muchas veces se eligen sementales (o yegüas madre) que son de un estilo distinto al que realmente se necesita en el establecimiento de cría, pues hay diferencias entre caballos sprinters o brillantes, intermedios, clásicos (una especie de combinación entre el millero y el stayer), sólidos y profesionales (estos dos últimos stayers propiamente dichos), así como también hay diferencias entre los que se desenvuelven bien, mejor o peor sobre superficies de césped (grama), de arena u obstáculos. Simplemente se adquiere, porque se ven en él, las cualidades que le faltan a las crías, pero en ese aporte puede que las crías hereden características buenas como también malas, mismas que al final serán casi imposibles de arreglar o ajustar.

El espectro de información genética en crías ordenadas (homocigóticas) y con un buen manejo de pedigree, de razas o líneas definidas, podrán contribuir con sus características en forma ordenada, quiere decir, que se pueden controlar o manejar estas crías, ya que se conoce el abanico de aportes o características que ellos pueden aportar.

En cambio, si se obtienen caballos de los cuales no se conoce con certeza la información sobre fenotipo y genotipo de los prospectos que están en cancha, se llevarán sorpresas a corto o mediano plazo. Es un hecho que los criadores a los que les ha ido bien con estos ejemplares, se enorgullecen y sacan buen provecho económico de esto, pero las caídas, los sinsabores y el fracaso, son feos y dolorosos, pues después de un tiempo, como máximo dos generaciones y una vez muerto el padrillo, la cría se diluye en los árboles genealógicos y peor aún, desaparecen las cualidades.

¿ Qué ocurrió? Bueno… que se perdieron 5, 6 años o algo más de trabajo y nuevamente están listos para seguir perdiendo como antes, fuera de ranking. Los ejemplares que se adquirieron tenían y transmitieron desordenadamente tanta información (heterocigosis) que saturaron de características malas y buenas a las crías, saliendo de todos los tamaños, colores, características corredoras, infertilidad, etc. Por lo que se hace necesario invertir en buenos padrillos y yegüas de cría. Si se pretende competir contra Mc Laren, Mercedes Benz o Porshe, no puede ir a comprar un Volkswagen, pues por más gasolina de avión que le coloquen nunca logrará siquiera alcanzar en carrera a los de las marcas mencionadas.

No se puede culpar a las crías, a los entrenadores, jinetes, sementales o yegüas madre; la culpa la tiene uno, que no sabe elegir e invertir en buenos ejemplares. POr eso es muy importante saber que un padrillo o yegüa madre no necesariamente debe ser un excelente ganador clásico o llegar cómodo a una distancia dada, porque es un ejemplar destinado a la reproducción. Los ejemplares destinados a la reproducción no necesariamente deben ser grandes ganadores, porque su misión es transmitir en los hijos, las cualidades de la raza, de las líneas dominantes que representan y no al individuo en sí mismo.

Puede ser que según se abre la caja de Pandora, se tenga suerte y se levante la cría del establecimiento y sobre todo si han tenido siempre un promedio de ejemplares mediocres o malos, puede que sí resulten buenos o sí se logren resultados pasajeros con los productos, pero una vez muerto el ejemplar se le termina la suerte y el criadero cae en picada. Puede ser como máximo que se tenga una segunda generación de buenos productos, pero no va más allá.

Lo importante en cada caso es tener conciencia de que en el haras deben ser guardados con mucho celo, las crías que son parte de la fórmula y que se debe acudir a ellas cada vez que requieran ejemplares de calidad. Adicionalmente, debe conocerse que es una cría de línea de purasangres productora de machos campeones en pista, de la productora de sementales, así como la línea de hembras. Normalmente, los criadores norteamericanos, por ejemplo venden a nuestros mercados sementales de la línea de hembras y yegüas de la línea productora de machos o productora no de campeones sino de sementales transmisores y es por ello que los cruces no han resultado a mediano, ni a largo plazo, no logrando crear líneas maternas o paternas con tradición y debidamente asentadas en el país. En el caso de Venezuela se pueden colocar de ejemplo la línea de Hyperion representada por los corredores Hylander, Hypocrite o el que perteneció a su última producción: Zenith. Otros ejemplos se pueden colocar con Lavandero, Viviani, Burlesco, Burgeon, Snow Cold, Knockando, Blackie, etc.

Por ello cuando se va a comprar un padrillo o yegüa para cría, normalmente al comprador lo llevarán a la sección de venta de ejemplares seleccionados por el vendedor y nunca le ofrecerán del lote de sementales o yegüas que están en cría. Un padrillo o yegüa madre no necesariamente debe tener un estilo de correr o calidad espectacular, no funciona así. Ellos solo transmiten a sus hijos esas características, lo más importante en estos casos es la calidad de la sangre, de los genes: El Pedigree.

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